La tuberculosis (TB) es la enfermedad infecciosa más mortífera del mundo. Tras haber disminuido durante un siglo en EE.UU., el número de casos de tuberculosis ha aumentado de nuevo, acompañado de la aparición de numerosas cepas resistentes a los fármacos. Este aumento puede atribuirse a las modificaciones de la estructura social urbana, a la epidemia del VIH y, en ciertas ciudades, a los programas de sanidad pública defectuosos. El bacilo de Koch es el agente etiológico de la tuberculosis (TB) en el ser humano. El ser humano es una reserva para esta bacteria y puede portarla durante varios años.

El bacilo de Koch es una bacteria de forma de bastoncillo relativamente grande. Estos bastoncillos miden entre 2 y 4 micras de largo y entre 0,2 y 0,5 micras de ancho. La tuberculosis se transmite de un individuo a otro por vía aérea. Cuando una persona afectada por tuberculosis infecciosa tosa o estornude, las partículas finas que contienen el bacilo de Koch se proyectan al aire. Estas partículas, o pequeñas gotas de líquido infeccioso, miden entre 1 y 5 micras de diámetro. Estas pequeñas gotas quedan suspendidas en el aire durante varias horas, según el entorno. Las pequeñas gotas con un diámetro de 5 micras son, generalmente, las más eficaces.
Se proyectan cuando la persona habla, tose o estornuda. Un ataque de tos puede producir 3.000 de estas pequeñas gotas. Una conversación de 5 minutos también puede producir 3.000 de estas pequeñas gotas, al igual que cantar durante un minuto. Un estornudo genera la mayor cantidad de estas pequeñas gotas (decenas de miles), que pueden propagarse en un radio de 3 metros. La luz del sol directa mata rápidamente a estos bacilos, pero durante la noche pueden sobrevivir durante varias horas. La probabilidad de transmisión de la tuberculosis depende de tres factores: la capacidad de infección de la persona afectada, el entorno y la duración de la exposición.
En las zonas donde se recibe a los pacientes afectados de tuberculosis, es necesaria la filtración HEPA para proteger al personal médico y a los visitantes.
Las personas que corren un mayor riesgo de contraer la enfermedad son las cercanas directamente a un individuo afectado por la tuberculosis infecciosa. Estas personas son los familiares, compañeros de piso, amigos, compañeros de trabajo, etc. El riesgo de infección para estas personas emana de la exposición a la tuberculosis. Los factores que predisponen a la tuberculosis son: el contacto cercano con grupos de personas (hospitales, colegios, guarderías, dormitorios comunes, cárceles, etc.) el consumo de drogas por vía intravenosa, la infección por el VIH, que es el factor número 1 que predispone para la tuberculosis. El 10% de la población seropositiva es portadora de la tuberculosis. Esto equivale a 400 veces la tasa asociada al conjunto de la población. Tan sólo entre el 3 y el 4% de los afectados desarrollan la enfermedad en el momento de la infección, entre el 5 y el 10% la desarrollan en el año siguiente a la infección. Esta tasa es mayor entre la población seropositiva. La infección evoluciona a enfermedad cuando los bacilos consiguen vencer las defensas del sistema inmunitario y comienzan a multiplicarse. Esta evolución puede ser muy rápida o, por el contrario, durar varios años. En EE.UU., el 5% de las personas en las que la infección es aún reciente, desarrollarán la enfermedad a lo largo del primer o el segundo año siguientes a la infección. Otro 5% la desarrollará con posterioridad. En otras palabras, en torno al 10% de los infectados desarrollará la tuberculosis en uno u otro momento de sus vidas. El 90% restante, aunque no sean personas enfermas, continuarán infectadas toda su vida.
La seguridad integrada se fundamenta primero en el uso de sistemas de ventilación adecuados, y puede complementarse con una filtración de aire de alta eficacia contra las partículas (HEPA) y una irradiación germicida con rayos ultravioletas (UVGI) en las zonas de alto riesgo. Estas estrategias se han concebido para reducir la concentración de pequeñas gotas de líquido infeccioso en el aire, para evitar la diseminación de estas pequeñas gotas en los locales y descontaminarlos matando a los bacilos que contienen. En los servicios de aislamiento, es necesaria una seguridad integrada específica en el sistema de ventilación para mantener una depresión en la habitación y para evacuar el aire de manera correcta. Las salas de aislamiento deben ser objeto de un seguimiento diario durante su uso con el fin de garantizar esta depresión. Las puertas de estas habitaciones deben permanecer cerradas, excepto para los pacientes o el personal que deba entrar o salir, con el fin de mantener la depresión. Los sistemas de ventilación pueden igualmente diseñarse para minimizar el paso de la tuberculosis hacia otras zonas hospitalarias.
Los filtros HEPA pueden utilizarse en los sistemas de ventilación para filtrar las pequeñas gotas de líquido infeccioso. Estos filtros DEBEN instalarse en los conductos de aireación para filtrar el aire antes de su recirculación en la misma habitación o en otras zonas. La eficacia de las unidades de filtración HEPA portátiles aún no ha sido evaluada con precisión. Todos los filtros HEPA deben instalarse con precaución y usarse con cuidado para asegurar su buen funcionamiento.
Los Centros de control de enfermedades de EE.UU. han publicado un documento titulado "Guidelines for Preventing the Transmission of Mycobacterium tuberculosis in Health Care Facilities" (directrices para la prevención de la transmisión del bacilo de Koch en los centros de salud). Este documento incluye recomendaciones para el uso de los sistemas de seguridad integrados para la prevención de la propagación de esta bacteria. Las especificidades incluyen la captura directa de la fuente con la ayuda de una ventilación local aspirante, controlando así la dirección del flujo de aire con el fin de prevenir una eventual contaminación cruzada, la disolución y la aspiración de aire contaminado a través de la ventilación general y la limpieza del aire por filtración.
Algunas especificidades incluyen las siguientes recomendaciones DHHS para la renovación y la filtración de aire, lo que permite al menos 12 renovaciones por hora en las habitaciones de pacientes infectados, con la ayuda de filtros HEPA en un sistema de recirculación (tanto dentro de la habitación como con un sistema de circulación del aire a través de las zonas acondicionadas) y garantiza así que el aire contaminado no se escape hacia las zonas residenciales.


