Una presión negativa en las habitaciones contra la contaminación cruzada. Una habitación en depresión conlleva un sistema de ventilación concebido para que el aire fluya desde los pasillos o cualquier habitación contigua hacia la habitación en depresión, asegurando así que el aire contaminado no pueda transitar desde dicha habitación hacia al resto de habitaciones del edificio.
El aire se desplaza de forma natural desde las zonas de alta presión hacia las zonas de baja presión. En caso de depresión, un flujo de aire continuo penetra en la habitación por debajo de la puerta, impidiendo así que las partículas en suspensión generadas en la habitación puedan escapar hacia el pasillo. Un ejemplo corriente de depresión es un cuarto de baño dotado de un ventilador de extracción. Durante un funcionamiento correcto, con la puerta cerrada, el ventilador impide que escapen los olores desagradables y la humedad.
Para logar una presión negativa, es necesario regular el sistema de ventilación de la habitación para que extraiga mecánicamente más aire de la habitación del que pueda entrar. Esto crea un desequilibrio en la ventilación, que la propia ventilación compensa aspirando continuamente el aire del exterior. En una habitación en correcta depresión, el aire entra por un vacío bajo la puerta, (generalmente en torno a 1 cm de altura). Aparte de este vacío, la habitación deberá ser lo más hermética posible, para evitar la entrada de aire a través de fisuras o agujeros, por ejemplo por las ventanas, la fijación de las lámparas y los enchufes eléctricos. Cualquier fuga podría comprometer o inutilizar las cascadas de presión, incluso si el sistema está perfectamente ajustado.
Una prueba de humos es un proceso sencillo que permite determinar si una habitación se encuentra en depresión. El tubo de humo está situado bajo la puerta de la habitación, en torno a 5 cm delante de la puerta. El operador genera un poco de humo apoyándolo ligeramente sobre la boca. El tubo de humo debe colocarse paralelo a la puerta y el humo sale lentamente del tubo para que su velocidad no sobrepase la del aire. Si la habitación está en depresión, el humo pasará bajo la puerta y entrará en la habitación. Si la habitación no está en depresión, el humo será expulsado al exterior o se quedará estacionario.
Esta prueba deberá llevarse a cabo a puerta cerrada. Las ventanas de la habitación deben estar cerradas. Si se utilizan purificadores de aire en la habitación (incluyendo las campanas extractoras y los recintos de bioseguridad), deberán estar funcionando. En caso de que la habitación esté provista de esclusa, es conveniente medir la diferencia de presión entre el pasillo de esclusa y la esclusa con respecto a la habitación.
La diferencia mínima de presión necesaria para obtener y mantener una depresión que permita la entrada de aire en la habitación es muy pequeña (0,25 Pa). El nivel real de depresión dependerá de la diferencia entre los flujos de ventilación de entrada y de salida así como de las fugas y de la configuración de la habitación, incluida la trayectoria de los flujos de aire y las aberturas de los flujos. En el caso de que la habitación esté bien hermetizada, será fácil conseguir una depresión superior al mínimo de 0,25 Pa. Sin embargo, en caso de que la habitación no esté hermetizada, como ocurre en numerosos edificios (especialmente los edificios antiguos), la diferencia de flujos entrantes y flujos salientes necesaria para obtener una depresión puede sobrepasar la capacidad del sistema de ventilación.
Para establecer una depresión en una habitación con un sistema de ventilación en funcionamiento normal, los flujos entrantes y salientes se han de regular con antelación para obtener un flujo saliente del 10% ó 85m3/h (prevalece el más alto), superior al flujo de entrada. En la mayoría de los casos, esta especificación permite obtener una depresión de al menos 0,25 Pa. En caso de que no se logre alcanzar el mínimo de 0,25 Pa por un aumento de la diferencia entre los flujos (dentro de los límites del sistema de ventilación), deberá comprobarse el hermetismo de la habitación (por ejemplo en las puertas, las ventanas, la cañerías y los equipamientos de las paredes), y se deben tomar medidas correctivas para hermetizar la habitación.
La depresión de una habitación puede verse alterada por la modificación del funcionamiento del sistema de ventilación o por la apertura y el cierre de las puertas de la habitación, las puertas del pasillo o las ventanas. Cuando se establece la configuración, es esencial que todas las puertas y las ventanas estén cerradas, tanto en la habitación en depresión como en las habitaciones adyacentes (por ejemplo, las puertas del pasillo pueden afectar a la presión de la habitación), excepto si hay personas que deban entrar o salir de estas habitaciones.


