El radón es un gas presente en estado natural en el suelo. Penetra en los edificios a través de los sumideros, las canalizaciones, las fisuras, los orificios de acceso y los cimientos. Los gases del suelo contienen bastante radón como para que, en el caso de que tan sólo el 0,1% del aire del suelo infiltrase un edificio, se produjese una contaminación potencialmente importante en el interior. Las concentraciones en los edificios que tengan una fuente de radón dependen de los índices de renovación del aire. A menudo se utiliza la ventilación para remediar una contaminación por radón en los edificios.


